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Se pierde

Mis aretes siempre quieren perderse en tu casa, se esconden en los cojines de tu sala, se esconden tras las copas vacías que posan desnudas en la alfombra, mis aretes quieren quedarse ahí, como buscando quedarse con algo de ti. Son como mi corazón que a veces quisiera perderse en el tuyo, esconderse en algún ventrículo, quedarse ahí, escuchando tus 60 latidos por minuto y de vez en cuando, sentir que se altera porque advierte mi presencia en él.

Lunes | 7: 00 pm

Desde arriba, entrando a Bogotá por la Calera, la gran arteria roja y sus pequeñas venas se ven brillar. Una nube gris se extiende por todo el paisaje urbano y las luces de la ciudad empiezan a advertir un vertiginoso encuentro con el vaivén de sórdidos y agudos sonidos que habitan como fantasmas en la capital. Cada vez más cerca se pueden sentir los pasos de los que transitan la urbe, que como un batallón al unísono marchan, su rostro ha tomado un color grisáceo, propio del que está sumido en el narcotizante afán citadino. Sus ojos están fijos en un punto (una línea imaginaria se dibuja en las calles) puede que hayan perdido su brillo, algunos, cansados de los afanes de la ciudad, solo se pierden entre el ir y venir de buses, personas, luces de semáforos y lluvia. Al llegar a la ciudad, un bus de transporte público se detiene violentamente para recoger un usuario que con impaciencia y un poco de desolación espera poder llegar a casa. …, como todo un acróbata de calle, se mantiene ...

Mirar atrás

Cuando visitas este rinconcito de mi alma Pienso en que estás melancólico, un poco solo, tal vez loco, tratando de recordar quién eras,  de vez en cuando mirando atrás.

Mudarse

De nuevo, empacar el corazón en la valija, recoger los pedazos de recuerdos, escoger un par de hojas escritas y de nuevo dejarlas sin destinatario.. Mudarse de piel, empacar los aromas y devolverlos a sus antiguos hábitos, volver a la casa vieja, solitaria, ese cuerpo sin amor y de-construirse de nuevo, sólo, caminar sólo. Encontrar nuevos mares y restablecer las velas de este barco, un barco de madera añeja, de velas rotas, de olores difusos, de vapores de licor y palabra. Un barco que perdió su brújula en alguna aventura, en ese misterioso camino que es el amor.

Lamentos

Ven, lame mis heridas, no seamos más que nuestro beso, que nuestro universo sea solo el abrazo que nos une.

Círculos

En la mesa un papel, en el papel un sello que deja una taza de café en el sello un círculo, en el círculo un ciclo, en el ciclo una oportunidad, en la oportunidad un nuevo aroma, en el aroma un café...

Un nuevo "Descenso a la Luz"

Hoy un día para que en la memoria trascienda un ser capaz de darle ritual a la palabra, un ser que sin conocerse se ama y se admira, un ser al que su ausencia extrañará mi verso... Que la palabra sea la embalsamadora de su esencia hoy y siempre... DESCENSO A LA LUZ  Por Gonzalo Márquez Cristo La noche es mi regreso. Transito el museo de la ausencia. Todo sufrimiento es inútil para quien no persigue la poesía, para quien no alimenta con sus ojos a las águilas. Ejercito la sed. Amo tan sólo a quienes no pude salvar. Ya no existe una oscuridad que guíe nuestros sueños ni los fantasmas del deseo inconcluso; sólo el abyecto intercambio que ha remplazado al rito. Ya no busco, pierdo... Y ni siquiera encuentro lugar en el asombro. No puedo olvidar más. Ni pretendo saber las tres respuestas ocultas por la muerte. Aquí nadie carece del odio necesario para recobrar el paraíso, ni confiesa su ruda caída en el día. Debo ser sombra o grito. Retorno o nacimiento. Cada o...