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Ayeres

 Anido en mi pecho una tristeza silenciosa. Tengo un agujero que una bomba dejó en mi estómago. Esta melancolía no respeta los días de sol, se expande por el cielo nublándome la mirada, se mofa de verme sonreír, se convierte en angustia, en insomnio, en ansiedad. Tengo una tristeza que no respeta mi felicidad, tampoco le gusta el aire que respiro, ni el verde de la montaña. Se ensaña en hacerme suspirar, en hacer tormentas en mi ventana y me hace perder toda memoria de mis felicidades. Esta tristeza trémula, estrepitosa, contagiosa, pesada, espesa, de la que a veces suelo abrazarme para recordar mi dualidad.  ¿saudade?

Y se vio verde

 De unos días para acá su rostro se ha tornado verde grisáceo. Sonríe, pero esta alegría, su alegría, está llena de abismos. Su pecho es un cuadrilátero en el que se juega sucio, bien sucio. Sus ojos, amarillo hepático, trastornados por el peso inevitable del olvido que serán, buscan ver a través de la neblina el futuro. Incierto, lodoso, hostil futuro. Sus palabras están estropeadas por un severo nudo en la lengua y unas manos que tiemblan cuando escriben, se enredan con torpeza... Se rompió el cristal de este sueño...

Ausente

Tener la sensación de derrumbarse, dejar la casa vacía, arrastrar los pies, sentir que el reloj no sincroniza, que pertenece a mundos diametralmente opuestos, sentir ganas de huir, desear la soledad, hablar con los gatos y hacerles el desayuno, tomar una taza de café, traslapar la ausencia con música, la ausencia de ti, la ausencia de mi. Simular los diálogos intensos con los párrafos de un libro, que torpe soy... ¿por qué no lo vi venir? ¿Por qué siempre al final la ausencia? ¿Por qué lloro? ¿Por qué esta sensación de rabia? quiero gritar... grité, pero no me oyó   ¿silencio? quizás al silencio lo escuche...

Hoy recordé el olvido

Sí, existe el olvido... ese al que tanto le temen los muertos. Yo por mi parte sumo una cuota a esta revelación ociosa. Olvidé el camino a tus besos, ya no recuerdo qué se siente tocarte, no recuerdo tu olor,  no me castigan los días con tu recuerdo, no quedan rastros de humedad, tampoco una alcoba ventilada de ti. Tal vez todos algún día estamos destinados al olvido. los poetas, por ejemplo, no son recordados por quienes fueron, su forma es una sombra en la caverna  donde se idolatran la conjugación divina de las palabras, pero su esencia se aleja en el fondo del gran océano que es la vida. Hoy decido recordar lo olvidado, pero es inútil en mi quebrantable memoria atraparte en recuerdos.  Lo que me queda de ti soy yo, el ser que se proyecta en tu infranqueable ausencia de mi.

Hagamos un trato

  Hagamos un trato Mario Benedetti Compañera usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo si otras veces me encuentra huraño sin motivo no piense qué flojera igual puede contar conmigo pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted        es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo. 100 años del amigo Benedetti.

Instructivo sin orden para hacer una mueca

Según la Rae Mueca Cf. fr. Ant. Moque y port. Moca “burla”, quizá de or. Expresó. 1. f. Contorsión del rostro, generalmente burlesca.   Instructivo Soltar los músculos faciales,  excavar en la tierra de la infancia,  extraer un tubérculo con forma chistosa.  llevarlo al rostro como una llave que se abre a la mueca.

Camino

Me gusta caminar por la vereda al final del día,  pero lo que más me gusta es ver a mis perris felices porque vamos a pasear.  Me gustan los sabores fuertes; el maracuyá, el lulo, el tamarindo y el ají en todo.  Me gusta también el olor que anticipa la lluvia, un buen libro leído mientras se cocina algo en la estufa,  el café de la mañana, el arrunche de mi gata que no me deja levantar temprano.   Prefiero las cosas de sal, la gente que habla con el corazón, las personas que saben mirar a los ojos, los que se permiten ser niños, los que no tienen pretensiones, las personas que meten la mano al fuego por uno, los que saben reír, que reconocen sus errores, que se liberan de las trampas del ego, la gente sensible, sentipensante. Me gusta la gente que lucha por sus sueños, que no se silencia ante las injusticias, las almas altivas.. me gusta la gente simple..